
Hoy soy Miembro de la SGIV!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Mi mamá y yo hoy somos miembros porfinn..... No puedo creer que tengamos Gohonzon Oseaaaaa..... Yujuuuuuuu. Como es un Gohonzon por familia mi mamá recibió el de ella , y yo ingreso a la organizacion.
Fue un acto muy emotivo de verdad donde todos los que nos encontrábamos allí estábamos celebrando la budeidad que los seres humanos tenemos.
Yo (de salia) Me ofrecí a dar unas palabras. Les confieso que antes de pararme para leerlas estaba muy nerviosa, pero todo salió PERFECTO!!!!
Por aquí les dejo mi experiencia escrita con todo mi corazón para este día tan especial.
El budismo hace menos de un año llego a mi vida como una bocanada de aire fresco, en aquel momento aunque tal vez para muchos no lo parecía, mi vida estaba llena de oscuridad dudas y temores, así que cuando comencé a practicar en julio me pareció que esta opción que me brindaba el budismo de Nicheren era justamente lo que necesitaba, Creer en mi potencial y el de los demás. En Noviembre se me diagnostico y comencé el tratamiento para una depresión, la cual no me permitía ver más allá de mi propio sufrimiento. Después de una orientación comencé a practicar el daimoku de cielo azul, el cual es aquel daimoku que hacemos desde el corazón por la felicidad y el bienestar de todos los que nos rodean fue entonces cuando pude soltarme de esas cadenas pesadas de sufrimiento interno, derrotar a mi pequeño ego y comenzar a vivir una vida victoriosa, determinándome todos los días a no solo ser más feliz, sino también poder brindarle mi apoyo a todo aquel que lo necesite.
El budismo me abrió los ojos para entender que no hay exclusiones ni restricciones para lograr la felicidad como seres perfectamente dotados que somos, cada uno de nosotros tiene el poder en sus manos de ser feliz en esta existencia y en este mismo momento.
Es como muy bien lo explica El presidente Ikeda en La nueva Revolución humana:
“El Budismo verdadero no ofrece un futuro jubiloso en un tiempo indeterminado o en algún lugar remoto. Es una enseñanza para crear felicidad, ahora, en este preciso momento y donde nos encontramos. Esa dicha potencial está dentro de nuestra propia vida, y la fe es el medio que permite extraerla”
Mientras entendamos esto no habrá nada ni nadie que nos pueda poner límites en nuestra propia revolución Humana, que nos permite lograr nuestra budeidad e impulsar la de los demás.
En esta práctica además de todos los incontables beneficios que he obtenido, he cultivado muchas amistades y fortalecido otras, es importante saber que no podemos practicar el budismo de Nicheren aislados. En una ocasión, uno de los discípulos del buda Sakyamuni le preguntó: “¿No es cierto que el tener buenos amigos y practicar entre ellos equivale a recorrer la mitad del camino del buda? Sakyamuni respondió: “Tener buenos amigos no constituye la mitad del Camino del Buda, si no que más bien, constituye la totalidad del Camino del Buda”. Los buenos amigos que he encontrado aquí, son aquellos del tipo que impulsan nuestro desarrollo, fortalecen nuestra determinación para lograr las metas y nos ayudan a mantener la perspectiva correcta en los momentos donde la oscuridad fundamental ataca a nuestra budeidad.
Para nosotros que hoy ingresamos a la Organización, este acto es la materialización de un año de descubrimiento personal, un año lleno de encuentros cálidos, orientaciones, apoyo y muchas horas de daimoku juntos. La prueba real de cada uno, nos motiva a continuar con nuestros esfuerzos por lograr el Kosen rufu.
El agradecimiento más profundo hoy es para la familia Petruzzella Alvarado por abrirnos las puertas de su hogar casi todos los días de la semana para impulsar y apoyarla la revolución humana de cada uno de nosotros. Gracias Ruth , gracias Franco, Andreina y Franco Jr.
También quiero darles las gracias a todos esos familiares y amigos no practicantes que hoy nos acompañan en este momento, el que ustedes estén hoy compartiendo esto con nosotros demuestra su gran respeto por la diversidad y el amor que nos tienen.
Para finalizar, hoy personalmente siento un gran agradecimiento por mis padres, Luilay y William por darme el regalo de la vida, por siempre estar junto a mí en las buenas y en las no tan buenas, y hoy muy en especial a mi Mamá por que fue ella la que me entrego las llaves de mi genuina felicidad el día que me enseño a pronunciar Nam myoho rengue kio.
Gracias